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miércoles, 29 de octubre de 2014

Tres Fases.

Empecemos...

Hace muchos años, cuando el "erase una vez", aún no se habría nombrado antes, nunca... Cuenta la leyenda, existía un dragón mitológico, concedía deseos impronunciables, los más profundos, de esos que nadie admite que tiene.

La vida, en tres fases, conocer, saber y entender...

Háblame de conocer, me pregunté a mi mismo, no pude idear la más lógica respuesta. En retrospectiva, fue un fugaz pensamiento que en directo, no pude contener, una palabra pronunciada al abismo de esa dimensión, la cual me gusta llamar, dimensión pensante, Al principio, cuando el mundo era nada, y el vacío llenaba el espacio,  justo después del big bang, la gran explosión, o justo después del génesis, según sea tu intelecto, fue el único momento en que el universo fue perfecto, incorruptible, intachable, indomable, lo único que vale la pena conocer.

De saber, sé poco, poco puedo hablarles, poco redactarles, pero puedo, con pocos verbos un reducido léxico, decirle, que para saber no hace falta más, no hace falta menos, no hace falta nada. ¿Saber qué? Saber nada, el saber es transitorio, transaccional, momentáneo y escapatorio.

Bien, ahondando en entender, entendimiento es... 

El tiempo sabrá decir, si conoces, si entiendes, si sabes. El dragón de mi vida, debe estar feliz de no encontrarse conmigo, se ha ahorrado muchos crímenes y muchos malos ratos. Mis deseos infundados, imnombrables, inmorales, deseos que al final,  

La vida en tres fases, conocer para que vives, saber por qué vives y entender que vives para vivir y nada más.

martes, 9 de septiembre de 2014

Sin Título previsto...

Nací un día sin motivo ninguno, mas que una laparotomía planificada, sin consulta alguna, sin consentimiento propio. ¿Era el momento? ¡Quién sabe! Quizá evitaban una metástasis en un útero ajeno. Planteando la existencia de un feto, como un cáncer propagable, inevitable, creciente, de cierto modo, es una metáfora ajustada.

¡Da igual! Preguntas Existenciales, ciclos infinitos de dudas finitas, laberintos de casualidades, caminos de causalidades. Así, transcurren los días, mis cielos, mis lunas y mis soles. Un día ves el sol levantarse en el horizonte, otro día a penas alcanzas a mirarlo. Una noche duermes a la luz de la luna, otra a penas sientes el resplandor de las estrellas.

Una ensalada, eso es, la vida es una ensalada, y todo depende del aderezo con que te la comas. Para unos la vida es una Cesar chicken, de esas que es la única que conocen, para otros una ensalada rusa, distante; y diferente la receta al resultado. Hay para quienes es una ensalada Capresa, sencilla, divina, suave y olorosa, los que se creen una exquisita Waldorf, al mejor estilo de Gossip Girl, pero terminan siendo Ensalada de Atún, básica, fácil y común. Por ahora, quiero ser una ensalada de frutas, nutritiva y natural, aunque termine siendo tizana, refrescante y tropical.

Mientras concibo entre teclas esta sencilla rubrica digital, percibo la verdadera ensalada en la que se ha convertido este escrito, aludir el alumbramiento, las confusiones propias de la vida y ensaladas en una misma redacción, es un poco revuelto, confuso y nuevo, pero pues, así soy.

No sé donde iré a detener el tren de mi vida, planifico a corto plazo, me propongo a largo plazo, pero sé que cualquier instante, algún cometa sideral, alguna aurora boreal, algunos caracoles, una gota de la catarata sagrada, o lo real, mis impulsos, desviaran el carril, haciendo saltar mi vagón, mejorando el sabor de la ensalada con esa agitada, cambiando el sentido del parto abdominal del que provengo, y ¿Quién sabe? Con los mismos pasajeros, o con el vagón vacío, el tren, que llamaré show, debe continuar, sin título alguno previsto.

martes, 17 de junio de 2014

Días como estos...

Días como estos, tan sencillos, tan modestos, deberían ser más, en vez de menos.
Días como estos, tan precisos, tan perfectos, deberían ser más largos, no pequeños.
Un día cualquiera, un día que pasa, un día más, un día menos, un día.
Días como estos, que suman, que restan, te alejan del nacer, te acercan al morir.
Días como estos, que son alegres, que son contentos, días tan sinceros, días de esmeros.
Días inolvidables, días incontables, son momentos, son atesorables.
Días como estos, tan sencillos, tan modestos, deberían ser más, en vez de menos

La vida es eso que día a día observamos pasar, con el sol, con la luna, con las nubes y los días, la vida es eso que nos pasa mientras pasa. Si te detienes un momento a observar, un momento a parpadear, mientras esperas lo que esperas, no llega, se va. Vive la vida, que se vive viviendo, no se observa, no te espera, continua, sin ti, contigo, llena, vacía, no se detiene. Muchos son muertos que viven una vida de muertos, muchos son vivos que duermen despiertos, no tienen días como estos.

La vida es una caja de pandora, los días pasan al año, como los meses a la vida, el reloj no se detiene, continua, segundos, minutos y horas, pasado, presente y mañana, como la santísima trinidad, uno siendo tres, uno que pasa mientras el otro espera y el tercero ya se fue. El que se fue ya no cambia y el que viene es incierto, celebra el que está, sé hoy tú el día.

Se ama como loco, se vive como se puede, se duerme como un niño y se celebra cada momento, triste, alegre, confuso, sencillo; simple: "se vive cada día, igual que fuera un día, como estos."